Después de algunos proyectos fallidos e iniciativas efímeras, ya se puede decir alto y claro. Madrid va a contar con su propio autocine y no se tratará solo de un amor de verano. Ya han arrancado las obras de acondicionamiento para crear el primer recinto de este tipo en la capital que operará de manera permanente. De hecho, estará abierto todo el año.
Se ubicará en la zona de Chamartín-Fuencarral -con las Cuatro Torres o las Torres Kio como fondo incomparable- sobre un terreno de 25.000 metros cuadrados y dispondrá de aforo para 350 vehículos. Los madrileños que acudan a sus instalaciones podrán disfrutar de una pantalla gigante de 250 metros cuadrados, proyección digital de última generación y el sonido emitido a través de sus propios altavoces. Deberán sintonizar una emisora de radio para poder escuchar la película que se esté proyectando, casi como se hace en Renfe y en los autobuses.
Esta nueva opción de ocio, que pretende recrear los míticos autocines americanos de los años cincuenta, contará con un espacio de butacas para la época estival y una zona de restauración. En esta se podrán encontrar un bar y algunos food trucks que servirán todo tipo de comida.
En cuanto al cine que se podrá ver en el recinto, se incluirá una programación variada. Se podrán visionar desde clásicos hasta los últimos estrenos que lleguen a las carteleras españolas. Las entradas se podrán adquirir directamente a través de la web www.autocinesmadrid.es.
El autocine abrirá sus puertas a finales de agosto o principios de septiembre. Será el primero del centro de España y se unirá a los ya existentes en otras localidades de nuestro país, como Valencia, Denia y Alicante en la costa levantina y Gijón, Torrelavega y Getxo en la cornisa cantábrica.
Autocine Madrid, la empresa tras el proyecto, espera además que se convierta en el mayor autocine de Europa. Tras la compañía se encuentran cuatro jóvenes emprendedores: Cristina Porta, Tamara Istambul, Javier Fernández y David Alsina. Todos habían trabajado por cuenta ajena y buscaba contar con un proyecto propio que además fuera una actividad difícil de encontrar en la ciudad.
Fuente El Mundo


